Las cuevas blancas de Irkalla

Creo que una mujer joven está parada en un círculo de leones al otro lado del cielo.

En un rato debo cargarle las flores que solo se desvanecen aquí, y ella no llorará si mis manos no están muy llenas.
Cornamentas ardientes se lanzan dentro de bosques de paraíso y doloridas ciudades del océano hacen eco del paso de pies celestiales. Oh, los hermosos ojos contemplan hacia abajo… ¿Qué hemos hecho que estamos bendecidos?, ¿qué hemos muerto para apurar a Dios?
Y todos los animales están dormidos nuevamente en sus cuevas separadas. Vientres peludos se distendieron con su matanza. Lloriqueo de cultura adentro y afuera como el aliento de un pez estancado. Crucifixión en cera. Los mesías de tubo de ensayo. Fornicación inmaculada bajo las paredes humeantes de un mundo muerto. Yo cavo por mi muerte en este estercolero de mil watts. Ni siquiera hay aire limpio suficiente para morir adentro. ¡Oh, destructor de barba sangrienta!
En otros tiempos… (barcas mudas flotan por los ríos de muerte), en otro corazón estos crímenes podrían no florecer… ¿Qué hemos hecho para estar bendecidos?, ¿qué hemos condenado que estamos enceguecidos?
Ahora, con mi cabeza de siete agujeros abierta en el aire mientras viene un fabuloso marinero para tomar su lugar entre las esferas, el aire que es Dios y el marinero que es oveja, me pliego sobre mi cuerpo como un pájaro sobre llamas. Entonces todos mis jugos nocturnos cantan. Brotan caracoles de lugares inesperados y las largas lanzas ligeras de toros de agua se zambullen en la entrepierna de mi tierra nativa. Se asoman ojos desde las algas que se mecen suavemente sobre las torres y las puertas de sal de un mundo perdido.
Al otro lado del cielo una joven mujer está parada en un círculo de leones, la joven mujer que es sueño y los leones que son muerte.

 

traducción: HM

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *