Mundial del establishment de mierda

Eso es. En medio de una guerra cruda en Europa, de pandemias que distan de disolverse, del asesinato diario de niños y niñas palestinos… Miles de denuncias revelaron que los estadios fueron construidos con trabajo esclavo. Los vares y los negociados de los “poronga” de cada delegación ya arreglaron quién va a ser favorecido en los arbitrajes y en las decisiones extrafutbolísticas. Todo preparado para la fiesta de millonarios que no se hastían de tanto lujo y degradación.

Ocho estadios de césped que se regenera con tecnología digital de avanzada. Butacas de plástico inoxidable atentan contra la salud del planeta y el bienestar de la naturaleza. Extracciones de combustibles fósiles a toda máquina para aumentar el opíparo reino de jeques dueños de la pelota. Todo congenia y conviene a este status quo deplorable causado por la avidez de fondos buitres, muy bien refugiados en paraísos o guaridas fiscales. El FMI es un fondo buitre mayúsculo, que se cree bueno por proporcionar dinero a países en bancarrota subdesarrollados con dictaduras de jerarcas confabulados con jueces y cortes supremas indignas. Esto pasa en Argentina para que finalmente haya salido la sentencia tan anunciada, a Kristina, más que pase hacia atrás de cualquier equipo del mundial que juega a especular con el favoritismo de los mass-media y millones de compradores de camisetas de Bangladesh o cualquier país de morondanga, saqueado y expoliado salvajemente aún en este neocolonialismo tardío que estamos viviendo, en el momento en que Estados Unidos procura denodadamente evitar la caída de su hegemonía, quemando todos los cartuchos de sus guerras misilísticas, cibernéticas y judiciales. Este mundial está viciado de ilegalidad, es el manual del anti-fútbol, superando aún con creces su penoso antecedente de USA 1994.

La selección polaca fue el ejemplo, modelo de cipayismo y amarretismo, de cómo se debe comportar una nación –y un individuo-, en estos locos años ’20 del siglo 21. Su actuación ante Argentina fue patética, no pateó ni una vez al arco del Dibu. El penal que le regalaron en forma repugnante a su goleador Lewandowski ante Francia sólo se pudo concretar por presiones insistentes de las mafias polacas de apuestas. Aunque sólo sirviera para “decorar” el resultado, el artillero polaco del Barcelona pudo patearlo dos veces, con la excusa falaz y abyecta de que el arquero francés se había adelantado al contener la primera. Esto sólo es una muestra de los niveles de bajeza que alcanza la corrupción de la FIFA.

Esta vez Putin no fue invitado al convite, proscrita la vehemente selección rusa, que seguramente hubiese hecho un papel mucho más rico en términos futbolísticos. Se extrañó el relator uruguayo declamando: “Avanza, avanza, avanza, la delantera soviética…” Ellos jamás deberían haberse detenido. ¿Acaso se prolongó la guerra impensadamente? ¡Qué importa! ¡Hay que seguir viviendo! La Unión Soviética se disolvió pero aún existe Transnitria, mientras la obscenidad del poder continúa exhibiéndose en novedades nauseabundas. Como el milésimo intento del congreso peruano de destituir al presidente Castillo, como Perú no clasificó al mundial pasará totalmente desapercibido por la OEA y la ONU, y a quien se convoque para entrometer sus narices en estos asuntos tan escabrosos.

¿Y qué del mundial en concreto? Nada que destacar, enormes actuaciones que se transforman en nada al día siguiente, elogios propagados exageradamente a equipos tibios e inexpresivos, como Brasil y España. Alemania, “la raza superior”, arafue con Japón, que a su vez perdió por penales con Croacia, que ojalá ponga en su lugar a los macacos antes de que intentemos ganarles a “los perfectitos” holandeses.

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