Un saludo de navidad

Aquí para tí, pequeña madre, con tu muchacho tan lejos, quizás la alegría del servicio ahogue todo tu dolor este día de navidad, que la magia de su esplendor pueda estremecer tu espíritu una y otra vez, y que todo aquello que es fino y cariñoso haga un día sonriente para tí.
Que nunca conozcas la tristeza que día a día te espanta, que nunca encuentres sino contento en la bandera que está arriba, que el buen Dios observe por encima de él mientras se para en su deber severo, y al fin a todos quienes lo amaron, que él tenga un retorno seguro.
Pequeña madre, toma la bendición de un corazón de nación agradecido, que las noticias que son angustiantes nunca causen el inicio de tus lágrimas, que no haya temores que te acechen, ni horas solitarias y tristes, que tus pruebas nunca te acobarden, pero que todos los días sean felices.
Pequeña madre, podría hacerlo yo, que éste, mi regalo de navidad sea: que él batallará seguramente por ello, esto te lo garantizo. Y te prometo esta mañana alegrías que desvanezcan todas tus inquietudes, despreciando regalos de oro y plata contestaría a todas tus oraciones.

 

traducción: HM

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