Reflexión

Me has dado riquezas y comodidad, me has dado alegrías a través de los años, me he sentado en la sombra de tus árboles, con la canción de los pájaros en mis oídos. He bebido de tu generoso vino y he hecho lo que elegí hacer, pero oh, maravilloso país mío, ‘¡Qué poco he hecho por tí!’
Me has dado albergue seguro para protegerme del daño, tranquilo he dormido a través de las noches y me he despertado al nuevo encanto de la mañana y reclamé como propios sus deleites. He tomado la más fina de tus finas huertas y campos donde crecían, pero oh, maravilloso país mío, ‘¡Qué poco te he dado!’
Tú me has dado un hogar y un lugar donde en seguridad mis niños pueden jugar, la salud rebosa en cada rostro brillante con hoyuelos y la risa es suya cada día. Has protegido del peligro el santuario donde adoro cuando el esfuerzo está realizado, pero oh, maravilloso país mío, ‘¡Qué poco he hecho por tí!’
He tomado tus regalos sin pensamiento, me he embelesado en alegrías que has dado, que ahora veo que han sido compradas con sangre, la sangre de tus primeros valientes. He vivido sin hacer una señal de la fuente de mis riquezas que he conocido, ahora, oh, maravilloso país mío, ‘¡Estoy aquí para hacer algo por tí!’

 

traducción: HM

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