Un brindis a los hombres

¡Aquí, a los hombres! Desde el tiempo de Adán siempre han sido lo mismo, cuando fuera que algo va mal se culpa a la mujer. Desde temprano a la mañana a tarde por la noche, los hombres son descubridores de fallas, ellos nos acusan si se quedan dormidos, o si pierden un auto. Nos acusan si, encima de la cama, rueda su collar de botones, ellos nos acusan si el fuego está afuera o si no hay carbón. Ellos nos acusan si se cortan mientras se afeitan y juran que somos las culpables si ellos deciden ir sobre una lágrima.

¡Aquí a los hombres, los hombres perfectos! Que nunca están en falta, nos acusan si se confunden la pimienta con la sal. Ellos nos acusan si su negocio falla, o apuestan a un caballo perdedor, y cuando llueve en vacaciones la falta es nuestra, por supuesto. Ellos nos culpan cuando ellos se enamoran, y cuando se casan, igualmente nos culpan cuando están enfermos, y cuando caen en deuda. Por cada cosa que se cruza ellos dicen que a nosotras se tiene que culpar, pero después de todo, aquí a los hombres, ¡los amamos igual!

 

traducción: HM

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