El gnu

G se para por Gnu, cuyas armas de defensa son largas, agudas, cuernos retorcidos y sentido común. A estos él añada un nombre tan breve y fuerte, que hasta los duros boers pronuncian mal. Cuán a menudo en un brillante día otoñal la gente piadosa de Pretoria dice ‘Venga, déjenos cazar al…’ Entonces no se escucha más nada excepto sonidos de hombres fuertes luchando con una palabra, mientras el distante Gnu con ojos agradecidos observa su oportunidad y vuela.

 

traducción: HM

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