Canción de beber pelagiana

Pelagio vivía en Kardanoel y enseñaba una doctrina allí, cómo, si te ibas al cielo o el infierno era asunto tuyo. No tenía nada que ver con la Iglesia, mi muchacho, sino que era tu propio asunto.
No, él no creía en Adán y Eva, ¡él no ponía ninguna fe allí! Sus dudas comenzaron con la Caída del Hombre y él rió ante el Pecado Original. Con mi canturreo él reía a mi pecado original.
Entonces vino el obispo del viejo Auxerre, Germano era su nombre, él desgarró grandes puñados de su cabello y lo llamó vergüenza pelagiana. Y con su robusto bastón episcopal, tan acabadamente golpeó y machacó a todos los herejes, los pequeños y altos, más bien ellos han sido ahorcados.
¡Oh, él los vapuleó duro!, y los golpeó a lo largo en cada ocasión que tuvo hasta que ellos bramaron en coro, alto y fuerte, sus ortodoxas persuasiones. Con mi canturreo, sus ortodoxas persuasiones.
Ahora la fe es vieja y el Diablo arrogante, excesivamente arrogante incluso. Y las masas de dudas que están flotando cerca apagarían un credo mortal. Pero nosotros que nos sentamos en una robusta juventud y aún podemos tomar cerveza fuerte, dejen que lo pongamos en infalible verdad que siempre ha de prevalecer.
Y gracias al Señor por la espada temporal y aullando a los herejes también. ¡Y todas las cosas buenas que nuestra Cristiandad trae, pero especialmente cerveza de cebada! Con mi canturreo, ¡especialmente cerveza de cebada!

 

traducción: HM

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