Canción de brindis, en la excelencia del vino Burgundy

Mi alegre y gordo anfitrión con tu cara toda sonrisa, viene, nos abre la puerta, nos deja entrar. Un montón de robustos tipos que piensan que no sería pecado si ellos se tuestan hasta encanecer, y beben hasta dar vueltas, a pie o a todo correr, lluvia o no lluvia, para romper tus viejas bromas, y tu botella a drenar.

El néctar alcanza un calor tal en el pecho, tan pronto como sus agallas con su humor él humedece, el mísero su oro, y el estudiante sus deudas, y el mendigo sus harapos y se olvida su hambre. Porque nunca hubo un vino como éste del trago tuyo, de la gran colina de Nuits al río del Rin.
Afuera tal vez escuches las grandes ráfagas mientras se van por Foy, por Duerne, y las colinas de Lerraulx, pero la lluvia, tal vez llueva, y el viento quizás sople, si encima del diablo hay un buen licor abajo. Pues abunda, pásenlo, el Burgundy de Burgundy todo el año de ronda.

traducción: HM

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