Acusado

Querido Bruner, una vez que tuvimos una pequeña charla (eso es decir, era yo el que hacía toda la charla) sobre la manera de tu camino moral: qué tortuoso el camino que hiciste, en el nivel del suelo, tu juego protegido por la ley ‘el dólar de otro’ es, pienso, su nombre.

Tu rumbo torcido más reciente no es tan culpable, porque sinceramente, te has tambaleado en días maléficos: y es tu destino sin suerte, para atravesar espacios (con un espíritu humillado, contrito, abatido y divinamente triste), donde, se ha confesado, el caminar es bastante malo.

Jordan, dice la canción, es un camino (yo pensé que era un río) que es difícil de viajar, y Dublin, si la llegas a encontrar, debe ser perseguida a lo largo de una carretera con más rocas que grava. En deficultad no podría competir con aquella donde navegan tus pies.

Como una vez George Gorham dijo de Pixley, así digo yo de tí: ‘La prisión bosteza antes que tí, ¡el que gira la llave acecha detrás!’ ¿Ahora te irás o te quedarás, y dejarás que aquel funcionario te tire al piso? Para cambiar la metáfora, ¡pareces estar entre el juez Wallace y el profundo, profundo mar!

 

traducción: Hugo Müller

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