Mistinguett

El fue mi único y gran amor, mi mundo era un espejo para su rostro.
Eramos tan cercanos como mano y guante,
hasta que vino con sonriente gracia para decir:
‘Debemos ser sabios, mi querida. Tú eres la ídola de hoy,
pero yo también planeo una orgullosa carrera,
besémonos y hagamos nuestro camino’.

Y luego él se remontó a la súbita fama y hasta las reinas lo aplaudieron.
Un halo glorificaba su nombre, aquel polvo del tiempo jamás debía opacarlo.
Y yo, yo viajé por el dorado Brasil, y mientras las divertidas muchedumbres me alentaban
el sol parecía negro, el brillo me helaba, se burlaban de mi triunfo.

Hoy si debiera decir ‘¡Hola!’ él diría: ‘¿Cómo estás?’
Yo diría: ‘Bien’. Pero él nunca vería la pesadumbre,
la palidez de mi frágil declinación, lo amo ahora y siempre lo amaré.
¡Oh, que su estrella brille para siempre! Mi Mauricio es un ídolo todavía,
¡qué coronas para Mistinguett!

traducción: HM

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