Tendencias Cambiemos 2017

(Agencia Maldita Realidad)

Auspiciada por los periodistas imbéciles de siempre, y sustentada en un poder judicial servil e inepto, se ha inicado en Argentina la temporada (o fase o etapa de gobierno) de flexibilización laboral, represión salvaje e impunidad absoluta para los negociados y desfalcos macristas. Si bien Bonelli y otras estrellas de Clarín y La Nación se encuentran de vacaciones, quienes los reemplazan bien pueden cumplir el rol de portavoces de la “alegría” que emana el gobierno argentino. Sus representantes andan desfilando desde que comenzó el nuevo año para promover los nuevos proyectos legislativos del gobierno, dirigidos a abaratar los costos laborales en el país.

Bajo la vieja prédica de que “no somos competitivos”, eliminarán derechos, beneficios sociales y por supuesto, reducirán los salarios de los trabajadores. En definitiva, se trata de explotar a fondo la mano de obra, de exprimir a los asalariados para garantizar un elevado índice de desocupación. Con el cuento del potencial de Vaca Muerta, se planean –y se han de imponer- regulaciones que no harán otra cosa que reducir el consumo interno, profundizar la recesión, y encima, facilitarán la aceleración inflacionaria. Esto, en cuanto a lo macroeconómico. Por más que haya cambiado de figuritas y estructura, la economía continuará su senda de debacle inexorable, en contra de los pronósticos del FMI y consultoras anexas que vienen anunciando que Argentina va a crecer: ja, ja, ja, alegría, alegría, bla, bla, bla.

De manera descarada, los miembros del gobierno continúan hablando de la “pesada herencia”, y no se hacen cargo de absolutamente nada. Desde incendios voraces a inundaciones que han afectado severamente las cosechas (sépase que Argentina sigue siendo un país eminentemente agroexportador, como lo fue a lo largo de su historia, sólo que ahora prevalece la soja y el agronegocio de los amigos de Mauricio), en todo lo que ha ocurrido han deslindado su propia responsabilidad, achacándole las desgracias al gobierno anterior o a cuestiones proféticas o apocalípticas. Ya los despidos registrados –tanto en el sector público como privado- en lo poco que va de 2017 han superado todos los del último mes de 2016. ¿Y quién es el líder en despedir trabajadores? Pues el gobierno, que se hizo cargo del 75%. Si este acto no es una maniobra de flexibilización laboral en el país, que nos parta un rayo en este mismo momento.

No ha ocurrido nada en la Agencia, retomamos entonces el desarrollo de las tendencias Cambiemos  2017. Viene la represión salvaje, no sólo a través de aprietes policiales y de gendarmería como los que ocurren a diario contra los miembros de la organización Tupac Amaru en Jujuy, sino que también se ha plasmado, con policías sacados y sedientos de sangre, contra trabajadores de ATE, comunidades mapuches, manteros de Plaza Once, y hasta en una obra de teatro, Evita Resucitada, de Vicente Zito Lema. En Mar del Plata, irrumpió en la mitad de la escena un grupo de patoteros que comenzaron a agredir y amenazar al director. ¿Resabios del pasado? Para nada, no hubo presidentes tan parecidos en los últimos 50 años en Argentina como Macri y Videla. La única diferencia es que el actual presidente es un nene de papá, avalado por “el voto popular” y el ex dictador era un militar, aunque tan cobarde como Mauricio.

La última pata de la tendencia Cambiemos 2017 es la impunidad para los miles de actos de corrupción que viene cometiendo el gobierno, entre los cuales destacan la aprobación de la villa turística al pie del Cerro Perito Moreno como concesión a su amigo –y también magnate, más que él incluso- Joe Lewis, quien ya es dueño de infinidad de tierras y lagos de enorme extensión. Esto es aberrante y merece una nota especial porque las consecuencias serán fatales para los pobladores de la región, y porque la complicidad de Macri con Lewis se puede calificar de repugnante.

Asimismo, no se puede soslayar el cobro “sin carpa” de coimas por parte de uno de los principales testaferros de Macri (como cabeza de mafia necesita tener muchos), Gustavo Arribas, titular de la Agencia Federal de Inteligencia, juerguista célebre de la noche porteña, accionista de prostíbulos, “cuevero” (que maneja agencias de cambio ilegales) fugado a Brasil por los diversos delitos de fraude económico cometidos en el ámbito local. Este personaje, aficionado al espionaje moderno y a la conformación de grupos parapoliciales, fue denunciado por la inefable Elisa Carrió (aguantadora del gobierno, base moral del macrismo), y luego por varios organismos y particulares. Como respuesta, el gobierno ya anticipó que se trata de un asunto menor, y el ministro y funcionarios de la Justicia ya aseguraron que “no va a pasar nada”. Esto implica que así como se implantó el “libre mercado” de un día para el otro, también se implementó el “libre depojo del Estado”, bastante más recargado que en la época menemista, sazonado con un endeudamiento demencial que ha hipotecado al país por los próximos cincuenta años.

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