El fantasma

Había escuchado tangencialmente algunos temas del Flaco, no era un fanático. Recuerdo en los ochenta que lo iba a ver su público entendido, en su mayoría varones y mujeres enamoradas de su figura. Cuando escuché la noticia no lo podía creer. “El flaco sigue entre nosotros, anunciaba Crónica, fue visto en el barrio de Belgrano”.

En seguida me interesó el fenómeno paranormal, aunque el Flaco nunca fue muy “normal”. En cuanto me enteré traté de localizarlo, ya que en vida no tuve oportunidad de conocerlo, me dije, ¡es ahora o nunca! En televisión había aparecido la última chica en tenerlo, asi que la investigación debía comenzar desde allí.

Llamé a Cristina, le pregunté si le molestaría que un periodista fuera a entrevistarlo (olvidando un supuesto pacto de confidencialidad), de cualquier forma la noticia ya circulaba… en fin, me citaron por Villa Urquiza en un departamento chiquito ese mismo día.

Ahí lo vi, escuché su voz inconfundible, y sentí una emoción hasta las lágrimas: ¡era él!

  • -Hola Flaco, ¿Cómo estás?
  • -La crisálida está llena de sal -respondió pensativo.
  • -Flaco, ¿me escuchas?
  • -Sí, es como un carrusel lleno de purpurina, ¿entendes?
  • -La verdad no mucho…
  • -Tuve un tiempo de mucho César Vallejo. Hoy Borges me resulta un poeta conmovedor, y me gusta mucho Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño tiene una profundidad desgarradora, siempre vuelvo a Baudelaire, a Rimbaud.
  • Obliterar y rellenar, ¿no? Ese proceder del bocho está latente: podemos distinguir lo que tiene sentido de lo que es una escaramuza. A veces encuentro poesía en los cuentos de Horacio Quiroga. Imponentes. Me impresionan Pablo Neruda, Octavio Paz, momentos de Santa Teresa… Ella sabía, sabía su destino. Tiempo efímero, escuchá: «Sólo una vez lo hice por debajo del agua, con el romance, desnuda, en el palacio del mal… Me matan, me entierran, pero mi alma sigue viva…» La poesía llama desde todos lados. ¿Qué seríamos sin poesía?

-Flaco, ah creo que ya entiendo, ¿sos como una figura poética?

-Siempre lo fui.

Cuando me dí vuelta el Flaco se había desvanecido.

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