Elecciones kenyatas ignoradas por juventud

En Kenya se acercan elecciones que han sido bautizadas como “buscavidas versus dinastías”. Verá a dos de las más formidables familias políticas de Kenya deshuesadas contra el actual presidente, que viene de una familia modesta. Algunos analistas han propuesto que se producirá un notable cambio del voto entre las clases sociales, más que por grupo étnico, mientras un factor clave se está abandonando: la explosiva población juvenil de Kenya.

Este martes, el actual presidente Uhuru Kenyatta, llegará al final de su segundo mandato. En una movida que conmovió a varios seguidores, ahora respalda a su “eterno” rival en las lides políticas, el ex primer ministro Raila Odinga, de 77 años. Kenyatta and Odinga son los hijos del primer presidente y vicepresidente del país. El principal adversario de Odinga es el diputado William Ruto. A diferencia de Kenyatta y Odinga, Ruto es de origen pobre, trabajó como vendedor de gallinas y cartonero, luego acuñó el término “nación buscavidas” para alentar a otros a seguir su camino. A pesar de que ahora es uno de los hombres más ricos del país, se presenta a sí mismo como “el campeón de los pobres”.

Este año se cumple el 30 aniversario de la democracia multipartidaria, aunque las décadas que pasaron no han sido fáciles de navegar. En la última elección, en 2017, el resultado fue declarado nulo por la Corte Suprema. Una irregular votación posterior repitió el resultado, con Odinga derrotado por Kenyatta. Una década antes, Mwai Kibaki también había doblegado a Odinga, a lo que siguió un período de violencia étnica durante el cual murieron más de 1.000 personas y 350.000 fueron desplazadas. Tanto el actual presidente como el vice, estuvieron entre quienes fueron imputados de crímenes contra la humanidad por la Corte Penal Internacional, aunque los cargos luego fueron desestimados.

Los llamados a la paz esta vez han sido replicados por celebridades, líderes religiosos y otros influencers. Mientras el país es visto en la región como una democracia estable, los jóvenes opinan que el sistema política está arruinado por una corrupción endémica, donde los políticos –que suelen tener nula conexión con sus representados- hacen promesas que fallan en cumplir.

Este sabado se reunieron jóvenes en Mukuru, uno de los asientos informales más grandes de Nairobi. Allí hicieron una fogata y observaron a músicos locales, comentando sobre la importancia de una elección pacífica. Nelson Munyiri, más conocido como Nelmo Newsong, es director ejecutivo y fundador de la Mukuru Youth Initiative, empresa organizadora del evento. Además de mantener un salón con juegos de mesa, pantallas con documentales y dar apoyo a artistas locales, la iniciativa posee un “Café-bar” donde los jóvenes acuden a discutir diferentes problemáticas. En los últimos dos meses, el único tema tratado fueron las elecciones.

Si bien los jóvenes kenyatas se sienten libres para expresar sus opiniones abiertamente, también se muestran poco dispuestos a votar, según explicó el organizador de eventos. “El 75% de los kenyatas tiene menos de 35 años, y muchos de ellos ni siquiera están registrados como votantes. Los jóvenes han perdido esperanza en el sistema político” considera Munyiri.

En efecto, sólo el 40% de los 22 millones de votantes son de las franjas etarias sub-35. Munyiri dijo que él comprende esta resignación. Los políticos elegidos presentan proyectos que sienten les darán ‘kilometraje político’ o les permitirán malversar dinero, pero no le dan a la gente lo que necesita. Sin embargo, él estimula a todos los jóvenes que encuentra en su camino para que acudan a las urnas, aún cuando les anulen los votos, porque los votos de los ausentes pueden ser usados para despertar la sospecha de fraude electoral.

En Mukuru viven casi 200.000 personas. El último día de campaña, un grupo fuerte de votantes con remeras azules caminaron las calles colgando posters de un candidato local, mientras otros realizaron su campaña en camionetas y banderas fotos del opositor. En Kenya, se espera que los candidatos otorguen dineros o regalos a cambio de votos. Munyiri avisó: “El viernes había uno en el área ‘lavando dinero’ a cambio de apoyo”.

Hopeson Juma se sentó a probar el micrófono en el escenario del Centro juvenil. Es un joven de 20 años que no irá a votar. El dijo: “No encuentro al candidato adecuado. Lo que proponen no tiene sentido”. Los políticos no le llegan a la juventud. El joven continúa: “Se focalizan en la economía. Usan ese dinero para pagar deudas al FMI y otros. A los jóvenes no se les ha dado espacio para que desarrollen sus talentos”.

Juma bailarín, y tiene suerte de obtener un par de bailes por mes. Se graduó en la secundaria en búsqueda de un trabajo full-time, pero ha sido duro para él. Su danza es una manera de buscarse la vida, dijo Juma –evocando la frase de Ruto-. Pero advierte que el uso que hace Ruto del término es completamente diferente al suyo: “El no mira al ghetto. No se compromete con los jóvenes ni les pide ideas. No puedes imponerle a alguien una figura que no desea”. Los jóvenes kenyatas no están enojados, sólo están ‘hartos’” –añadió Juma, antes de concluir su alocución: “Cada día los políticos te dicen que el mañana será grandioso pero vas perdiendo la paciencia… La política es apostar, es como jugar a las cartas, alguien puede hablar bien o mal en su manifiesto pero cuando acceden al poder la cosa no cambia… Deberían haber construido un país donde todos los habitantes puedan satisfacer sus necesidades básicas”.

Otra asistente de 20 años, Eunice Cheptoo, declara que no le molesta ausentarse: “Si hubiera un joven compitiendo por la presidencia lo votaría. Pero la gente que compite ya ha hecho su vida, no conocen los temas que afectan a la juventud. La pobreza, falta de educación. Crimen, drogas, falta de agua y hambre: los precios de los alimentos subiendo” arremetió Cheptoo.

Ella también mencionó al FMI y las deudas pendientes sobre sus cabezas. “Este país está tan endeudado…” comentó. A pesar de ello, la joven ve un cambio en el futuro viniendo del fondo, con los jóvenes organizados en sus propias comunidades para resolver los problemas que los afectan. Cheptoo está haciendo su propio esfuerzo, iniciando un club en su escuela donde los jóvenes discuten temas relacionados con el bienestar y la salud mental. “Cuando llegan al poder los políticos sólo se preocupan de sí mismos. Los africanos miran siempre a los líderes políticos pero nosotros mismos podemos detener los crímenes, sobre todo los de ‘cuello blanco’ que cometen los políticos, cipayos y entregadores de Kenya”.

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