El kilombo en Ecuador a grandes rasgos

Diversas organizaciones indígenas ecuatorianas –no sólo la CONAIE- han advertido que la reducción de un 10% al precio del galón de gasolina y diesel anunciado por el presidente Guillermo Lasso no será suficiente para detener dos semanas de protestas que han paralizado a casi todo el país andino. La reducción anunciada por Lasso ayer a la noche fue la última concesión para intentar apaciguar las demostraciones –en algunos casos violentas- demandando precios más bajos de los combustibles y la comida, entre otras cuestiones. Al menos siete personas han muerto desde el inicio de las últimas revueltas, el 13 de junio. Desde entonces, las exportaciones de petróleo de Ecuador se han reducido a la mitad, y el ministro de energía dijo que la producción se encuentra también frenada al 50% por desabastecimiento de suministros, la famosa supply chain estaría afectada por la guerra en Ucrania.

Lasso, cuya relación confrontativa con la asamblea nacional ha empeorado durante las protestas, también ha levantado el estado de excepción y otras medidas de seguridad, y anunció subsidios a los fertilizantes y que los acreedores y buitres le perdonarán las deudas del país.

En una declaración de la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador), se planteó: “La reducción a $2.45 el galón de gasolina extra y $1.80 el diesel no ha sido suficiente, y nuestras marchas tienen que dar mejores resultados. Nuestra lucha no termina, ni el derecho a resistir, la protesta se mantiene y más fuerte que nunca”.

Lasso dijo en Twitter que las medidas que tomó le costarán al erario público 600 millónes de dólares. El lunes Quito amaneció con muchos bloqueos. Los residentes se han quejado de cortes en el suministro de gas y desabastecimiento de productos básicos. Otras ciudades también han reportado faltantes de combustible e insumos médicos para hospitales.

Según el gobierno del banquero guayaquileño, el sector petrolero, los productores de flores y productos de consumo masivo, y otros negocios, han perdido 500 millones de dólares con el paro indígena.

La CONAIE ya cuenta la muerte de cinco activistas, mientras el gobierno dice que tres civiles, en desacuerdo con las marchas, murieron golpeados por los salvajes agitadores del “viejo mundo”. Además dijo que dos murieron en accidentes y otros dos en ambulancias demoradas por los manifestantes indígenas.

Los legisladores retomarán su debate el martes en un esfuerzo por remover a Lasso de la presidencia, aunque los grupos opositores no tienen el soporte necesario para que la medida prospere. Por consiguiente, el kilombo va a continuar: ¡qué quilombo en Ecuador!

(¡Y como se lo extraña al bueno de Rafael Correa!, contra todo lawfare y confabulación traidora)

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