Yakarta se hunde e Indonesia debe cambiar la capital

Se va a llamar Nusantara, que en bahasa, una de las miles lenguas nativas, quiere decir “archipiélago”. Allí se trasladarán las oficinas del gobierno, a la provincia de Kalimantan Oriental, en Borneo (de Java a Borneo, para los viejos amantes del TEG).

El presidente Joko Widodo había anunciado el plan en 2019, en un esfuerzo por aliviar los enormes desafíos ambientales que enfrenta Yakarta, y redistribuir la riqueza. La movida fue demorada por la pandemia de Covid-19. Ahora, el gobierno espera que se reducirá la carga de la actual capital, habitada por 10 millones de personas, que se encuentra notoriamente congestionada, sufriendo regulares inundaciones. No sorprende si se presta atención al siguiente dato: se trata de la ciudad que se está hundiendo más rápido de todo el planeta, debido a la sobreexplotación del suelo. Partes del norte se están cayendo a un promedio de 25 centímetros por año, incluido el malecón diseñado como amortiguador para las comunidades.

El nuevo nombre ha sido escogido entre 80 opciones que se le dieron a Widodo, y el ministro de Planificación, Suharso Monoarfa, explicó que refleja fielmente la geografía de Indonesia. Algunos criticaron que el nombre puede generar confusión entre las ideas de “isla” y “nación”; otros cuestionaron que se trata de un término javanés, cuando la nueva capital está siendo construida en Kalimantan. Mientras tanto, el parlamento ya aprobó una ley de traslado de la capital.

Respecto de la redistribución de la riqueza que se espera lograr con la mudanza, es preciso señalar que Java alberga al 60% de la población y más de la mitad de su actividad económica, aún cuando Kalimantan es cuatro veces más grande. El proyecto contempla que Yakarta continuará siendo el centro comercial y financiero del país, y que las sedes del gobierno se emplazarán en las regiones de Penajam Paser norte y Kutai Kartanegara. Ambientalistas han advertido que el proyecto acelerará los riesgos de contaminación ambiental en Kalimantan Oriental, y contribuirán a la destrucción de selvas que son el hogar de cientos de orangutanes, osos malayos y monos de nariz larga.

 

Juan Devido

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