Nudillos

En la ciudad de Abraham Lincoln, donde ellos recuerdan su placa de abogado, el lugar a donde lo trajeron envuelto en banderas de batalla, envuelto en el humo de recuerdos desde Tallahassee a Yukon, el lugar ahora donde el eje de su tumba apunta blanco contra la cúpula azul de la pradera, en la ciudad de Abraham Lincoln… yo vi nudillos en la ventana de la tienda de segunda mano del señor Fischman en la calle 2.
Ingresé y pregunté, ‘¿Cuánto?’ ‘Treinta centavos la pieza’ constestó el señor Fischman. Y tomando una caja de un estante de unas nuevas, llenó una nueva caja en el mostrador y dijo incidentalmente, más casualmente e incidentalmente: ‘Vendo una carga de autos un mes de estos’.
Yo deslicé mis dedos en un conjunto de nudillos, nudillos de hierro fundido moldeados en una fundación, y allí me vinieron un conjunto de pensamientos como estos: el señor Fischman es para Abe y el material de ‘malicia a nadie’, y los huelguistas de la calle y los rompehuelgas, y los bateadores, pistoleros, detectives, policías, jueces, titulares, diarios, sacerdotes, abogados, ellos son todos para Abe y el material de ‘malicia a nadie’.
Comencé por la puerta. ‘Tal vez quiera un par de encendedores’ vino la voz del señor Fischman. Abrí la puerta… y la voz de nuevo: ‘Usted es un cliente divertido”.

Envuelto en banderas de batalla, envuelto en el humo de recuerdos, éste es el lugar adonde lo trajeron, éste es el pueblo natal de Abraham Lincoln.

 

Carl Sandburg, por HM

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