Neblina

Guarda un corazón rojo de recuerdos bajo los grandes cobertizos de lluvia gris del cielo,

bajo el sol abierto y las amarillas brasas crepusculares. Recuerdo todos los días de pago de lilas y pájaros cantores, todas las luces de estrella de frescos recuerdos en caminos de tormenta.

Desde esta pradera se elevan los rostros de hombres muertos. Ellos me hablan. No puedo decirles lo que ellos dicen.

Otros rostros se levantan en la pradera. Son los que no nacieron. El futuro.

Ayer y mañana cruzan y se mezclan en el horizonte, los dos están perdidos en una neblina púrpura. Uno se olvida. Uno espera.
En el polvo amarillo de atardeceres, en los prados vermellón de las ocho de la noche de junio… los hombres muertos y los niños no nacidos me hablan… No puedo decir lo que ellos dicen… ustedes escuchan y ustedes saben.

No me importa quién eres, hombre: sé que una mujer te está buscando y su alma es un beso de borlas de maíz, un viento del sudoeste.

(El granjero cuyo rostro es del color del polvo de ladrillo, está llamando a las vacas; él formará la letra X con franjas cruzadas de leche desde sus tetas; él golpeará un tatuaje en el fondo de un cubo de hojalata con las X de leche.)

No me importa quién eres, hombre: conozco hijos e hijas que te están buscando y trabajando a polvo gris hacia caminos de estrellas, y tú los ves desde una ventana de buhardilla cuando te ríes ante tu suerte y murmuras ‘No me importa’.

No me importa quién eres, mujer: conozco a un hombre que te está buscando y su alma es un viento del sudoeste besando una borla de maíz.

(La muchacha de la cocina en la granja está lanzando avena a las gallinas y el amarillo de sus plumas dice hola al último granate del atardecer.)
No me importa quién eres, mujer: conozco a hijos e hijas buscándote y ellos son el trigo del próximo año o el año después oculto en la oscuridad y marga.
Mi amor es martillo amarillo dando vueltas en Ohio, Indiana. Mi amor es un pájaro rojo disparando vuelos en líneas rectas en Kentucky y Tennessee. Mi amor es un petirrojo temprano flameando un ascua de cobre en sus hombros en marzo y abril. Mi amor es un pájaro gris viviendo en los aleros de una casa de Michigan todos los inviernos. ¿Por qué mi amor siempre es una cosa de vientos gritando?
En las dunas de Indiana, en los pantanos de Mississippi, he preguntado: ¿es sólo un hueso de pescado en la playa?, ¿es sólo una quijada de perro o el cráneo de un caballo emblanqueciendo al sol? ¿Es el corazón rojo del hombre solo cenizas? ¿Es la llama de todo ello un luz blanca apagada y los cables de energía de la casa cortados?
¿Por qué las rosas de la pradera responden cada verano? ¿Por qué las cambiantes, repetidas lluvias vienen sopladas por el viento del mar salado? ¿Por qué las estrellas conservan sus rastros?, ¿por qué las cunas del cielo mecen nuevos bebés?

 

Carl Sandburg, por HM

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