Martines morados

Si fuéramos así, igual que éstos, quizá nosotros también seríamos honderos y deslizadores, tumbando a la mitad en los espejos del agua, tumbando a la mitad en las cabezas de caballo del sol, tumbando nuestros números morados.

Gira, tú y tu azul satinado. Seamos aves de agua, seamos aves de aire. Seamos esos equilibristas morados que tú eres.

Sumérgete y sal, de bucles a nudos corredizos, escribe tus propias cifras e imagina ochos. Es tu isla de madera aquí en el parque Lincoln. Todos saben que esto te pertenece a tí.

Cinco  gansos gordos comen pasto en un banco de césped y jamás cuentan tus cifras alzadas, tu figura deslizándose en ochos, un hombre en un banco de hierro pintado de verde, flexiona sus pies y husmea en un libro, y te mira a tí y a tus bucles y nudos corredizos, y te mira a tí y tus vainas de azul satinado, y flexiona nuevamente y olfatea en el libro, y murmura: es un ocioso y un explotador doctrinario. Ve tumbando la mitad en los espejos del agua. Sigue dando tumbas a la mitad de las cabezas de caballo del sol. Seamos aves de agua, seamos aves de aire. Seamos esos volteadores morados que eres tú.

traducción: HM

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