Estatua mochica de hombre-Dios fálico rompe récords turísticos en Perú

La estatua recién erigida de un hombre sonriente con un enorme falo ha despertado deleite y rabia en un sitio arqueológico de Perú, donde está siendo exhibida desde el comienzo de 2022.

Aunque tal vez no sea anatómicamente correcta la estructura carmesí de fibra de vidrio es una fidedigna representación de una vasija de cerámica de la cultura precolombina mochica, cuyo pueblo vivió en la región entre 150 y 700 a.C.

A un viaje de 15 minutros desde el centro de Trujillo, la capital regional, la estatua ya ha demostrado ser altamente popular con miles de paseantes y turistas que se sacan selfis junto al miembro de un metro y medio.

Pero a pesar de su histórica fidelidad, el símbolo de fertilidad de 9 pies de altura ya ha sido atacado por vándalos que le hicieron un agujero a la estatua, y que dispararon tiros al aire mientras huían.

Arturo Fernández Bazán, el alcalde de Moche, el distrito nombrado, heredero de la anciana cultura, dijo a los medios locales. “A las dos de la mañana criminales con gorros le pusieron al guardia de seguridad un cuchillo en el cuello para evitar que reaccionara o llamara a sus colegas por radio, y dos de ellos dañaron el falo”.

El monumento puesto a un costado de la carretera, dedicado a la vieja cultura preincaica, reconocida por sus cerámicas sexualmente explícitas, también ha atraído turistas, econtrándose parada en una ruta entre los imponentes templos de adobe del sol y la luna, y las Huacas de esas mismas divinidades.

Fernández Bazán dijo que planea levantar hasta 30 estatuas más representando a la cultura mochica –un tercio representando actos eróticos o nacimientos- a lo largo del circuito arqueológico.  

“En nuestra cultura mochica, este tipo de esculturas no eran consideradas eróticas sino representaban la cabeza del Dios” aclaró Fernández Bazán, que trabajó como ginecólogo antes de ingresar a la política local. Y añadió: “Los antiguos griegos tenían otro tipo de representación. Nosotros hemos sido más agresivos y más directos con nuestros sentimientos”.

La estatua ha provocado diversas reacciones posteadas en la página de Facebook del municipio de Moche, algunos diciendo que la hallaban ofensiva o que no debería ser vista por niños/as.

Gisela Ortiz, ministra de cultura de Peru, dijo: “La idea de que los niños no la vean o que es demasiado ofensiva pertenece a tiempos de oscurantismo”. Y agregó: “Como peruanos, todos deberíamos sentirnos orgullosa de nuestra herencia diversa, incluida la parte sexual o erótica, que es inherente al ser humano”. Y antes de desperdirse, remató: “Nada justifica la violencia contra un guardia de seguridad, y mucho menos tener el pito corto y envidiar a nuestros dioses. En este mundo en que todos quieren acaparar fortuna y tener “la más grande”, la aparición de una estatua de estas características les causa escozor, porque saben que ellos son puro “viagra y maquillaje”. Entretanto, habrá que hacer mayores esfuerzos para explicar la importancia cultural de la estatua entre la población local, y así evitar más controversias. Los mochicas, con su arte hiperrealista, le ponen el moño a una sociedad desquiciada. Quienes atacaron el pene de cerámica fueron reconocidos y ahora cumplen condenas en celdas desoladoras de prisiones carecientes.

 

Alvaro Correa

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