Atlántico Norte

Cuando el mar está en todas partes, de horizonte a horizonte… cuando la sal y el azul llenan un círculo de horizontes… Juro nuevamente cómo sé que el mar es más viejo que cualquier otra cosa y el mar es más joven que cualquier otra cosa.

Mi primer padre fue un paisano. Mi décimo padre fue un amante del mar, un gitanillo del mar, un cantante de canciones de mar. (¡Oh, derriba al hombre!)
El mar es siempre el mismo: y aún el mar siempre cambia.

El mar lo da todo, y aún el mar conserva siempre algo.

El mar toma sin preguntar. El mar es un trabajador, un ladrón y un holgazán. ¿Por qué el mar deja ir tan lento?, ¿o jamás deja salir del todo?
El mar, siempre el mismo, día tras día, el mar, siempre el mismo, noche tras noche, de niebla en niebla y nunca una estrella, viento sobre viento, y corriendo sábanas blancas, ave sobre ave, siempre un ave de mar, así los días se pierden: no es ni sábado ni lunes, es cualquier día o ningún día, es un año, diez años.

Niebla sobre niebla y jamás una estrella, ¿qué es un hombre, un niño, una mujer, al verde y abrasivo mar?
Las cuerdas y tablas chirrían y gimen.

En la tierra conocen a un niño que han llamado Hoy. En elmar conocen tres niños que han llamado: Ayer, Hoy, Mañana.
Hice una canción a una mujer: corrió: te he deseado. Te he llamado en un día que conté hace miles de años.

En lo profundo de un mediodía azul marino varias mujeres corren en la cabeza de un hombre, mujeres fantasmales saltando desde la frente del hombre… a las barandillas… al mar… al borde del mar…  … la madre de un hombre… la esposa de un hombre… otras mujeres…

Le pregunté a un marinero de pies seguros cómo y él dijo: he conocido a muchas mujeres pero hay solo un mar. He visto una vez a la Estrella del Norte, y a nuestra vieja amiga, la Osa Mayor, sólo el mar entre nosotros: “Llévate el mar y yo levanto la Osa, balancea el timón, bebe del borde de ella”.
Yo vi la Estrella del Norte una noche, y cinco nuevas estrellas para mí en las sogas de aparejo, y siete estrellas viejas en el cruce de la radio sumergida por la noche, arada por la noche, cinco nuevas estrellas frías, siete viejas estrellas cálidas.
He estado decaído en miles de tumbas por mis paisanos. He sido dejado solo con el mar y la esposa del mar, el viento, porque mis últimos amigos y paisanos nunca supieron nada sobre ello.
Sal de un viejo trabajo de comernos nuestros guantes de tumba hay aquí. El pariente de mar de mis miles de tumbas, el mar y la esposa del mar, el viento, están todos ellos aquí esta noche, entre el círculo de horizontes, entre la cruz de la radio y las siete viejas estrellas cálidas.
Desde mil agujeros de mar vine ayer. Desde mil agujeros de mar vengo mañana. Soy pariente del cambiador. Soy un hijo del mar y la esposa del mar, el viento.

 

Carl Sandburg, por HM

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