Cabezas durmientes

El sueño es un hacedor de hacedores. Pájaros duermen. Pies se cuelgan a una pértiga. Miren el balanceo. Dejen que los pies se suelten, la columna vertebral se desenrosca, la cabeza se pone pesada encima, todas las obras tambalean ante un pájaro hecho de la pértiga.
Cachorros de zorro duermen. La cabeza puntiaguda se enrosca en sus patas traseras y cola. Es una bola de pelo rojo. Es un soplo esperando. Un viento podría sacudirlo en el aire a través de pasturas y ríos, un capullo, una vaina de semillas. La siesta de la nariz negra está en el círculo de pelo rojo.
Hombres viejos duermen. En rincones de chimenea, en sillas mecedoras, en hornos de madera, radiadores de vapor. Ellos hablan y olvidan, y asienten y están fuera de la charla con ojos cerrados. Olvidándose de vivir. Sabiendo que el tiempo se ha vuelto inútil para ellos para vivir. Viejas águilas y viejos perros corren y vuelan en los sueños.
Bebés sueñan. En franelas las caras de bebé indio, las narices de bambino, tararean, tararean la canción de varias mamis. Bebés, una hoja en un árbol en el sol de primavera. Una protuberancia de una nueva cosa chupa la savia de un árbol en el sol, sí, una nueva cosa, un qué es esto. Una mano izquierda se agita, un párpado se contrae, la leche en el pecho burbujea y llega a ser sangre y una mano izquierda y un párpado. El sueño es un hacedor de hacedores.

traducción: Hugo Müller

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