Para tí

La paz de grandes puertas sea para tí. Espera en las perillas, en los paneles oblongos. Espera por las grandes bisagras.

La paz de grandes iglesias sea para tí, donde los ejecutantes de altos órganos practiquen viejos adorables fragmentos, solos.

La paz de grandes libros sea para tí, manchas de hojas de trébol prensadas en páginas, el blanqueo de la luz de años mantenida en cuero.

La paz de grandes praderas sea para tí. Escucha entre los ejecutantes de vientos en campos de maíz, el viento aprendiendo sobre su música más vieja.

La paz de grandes mares sea para tí. Espera en un rincón de tierra, una roca pisando por tí, espera en el lavado de sal.

La paz de grandes montañas sea para tí, el sueño y la visión de águilas, sombras de cortina de niebla a través de la larga mirada.
La paz de grandes corazones sea para tí, válvulas de la sangre del sol, lloramos las pompas de los deseos más fuertes.
La paz de las grandes siluetas sea para tí, bailarinas en sombra vivas en tu sangre ahora, vivas y gritando ‘Salgamos, salgamos’.
La paz de grandes cambios sea para tí. Susurren, oh, iniciadores en las colinas. Caigan, oh, cachorros, el mañana les pertenece.
La paz de grandes amores sea para tí. Lluvia, ahoga aquellas raíces; viento, rompe la podredumbre seca. Barras de luz, apretones de la tierra, abracen aquellos.
La paz de grandes fantasmas sea para tí, fantasmas de la noche de ojos grises, preparados para ir a los vertederos de estrellas de niebla, a las puertas de fuego blanco.

Sí, la paz de grandes fantamas sea para tí, hombres de hierro fantasmal, madres de bronce, guardianes de las razas limpias y enjutas.

 

traducción: Hugo Müller

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