Nieve

La nieve nos tomó afuera desde los valles de humo en las montañas blancas, vimos vacas de azul terciopelo comiendo un césped vermellón y nos dieron una leche rosa.

La nieva cambia nuestros huesos en serpentinas de niebla atrapadas por el viento y hechizadas en varias danzas.
Seis pedacitos para una inhalación de nieve en los viejos días nos compró hermosas burbujas para olvidar a las mujeres flotando de largos brazos a través de las colinas del otoño soleado.
Nuestros huesos lloran y lloran, no se levantan, lloran sus telegramas: Más, más de un vivo deseo encendido, un largo deseo y sólo Dios sabe cuándo terminará.
En los viejos días seis pocos nos daban nieve y detenían el deseo, ahora el gobierno dice: No, no, cuando nuestros huesos lloran sus telegramas: Más, más.
Las vacas azules se están muriendo, ya no hay más leche rosa, no más mujeres flotando de largos brazos, las colinas están vacías, nosotros para los valles de humo, estornuden, tiemblen y croen, ustedes memos, el gobierno dice: No, no.

 

traducción: Hugo Müller

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