Dramática escalada de violencia golpista en Sudán

Los militares sudaneses han redoblado la represión y ayer su faena culminó con el asesinato de 15 manifestantes disgustados con la gestión de los militares. En la capital Khartoum, y en las principales ciudades del país, movimientos anti-golpistas convocaron a marchar demandando la restauración de un gobierno civil.

El clima de caos y violencia suscitado a lo largo y ancho del país exhibe patrones similares al vivido durante los meses de refriegas que desembocaron en la caída del dictador Omar al-Bashir en abril de 2019. Las protestas y manifestaciones no han cesado desde que el almirante general Abdel Fattah al-Burhan –el líder de facto de Sudán desde la retirada de Bashir-, que detuvo a los civiles que se habían hecho cargo del gobierno y declaró un estado de emergencia hace menos de un mes. Su movida detuvo la frágil transición hacia un gobierno enteramente civil, despertando la condena internacional y desatando una ráfaga de medidas punitivas y sanciones económicas.

A pesar de apuntar a los medios y a activistas, y restringir el acceso a Internet y a redes de telefonía, los golpistas sudaneses han luchado por sofocar la gran oposición pública a su captura del poder. En efecto, comités vecinales de resistencia han coordinado un movimiento de protestas que declaró haber entrado en “abierta confrontación” contra los golpistas hasta su rendición. Estos comités cumplieron un rol básico en 2019, organizando protestas locales con barricadas y sofisticadas estrategias de guerrilla urbana y rural.

La mayoría de las comunidades –aunque sean de diferente etnia y/o religión- repudia a los militares. Maab Salah es miembro de un comité local de resistencia en Bahri, al norte de Khartoum, y nos contó su experiencia al enfrentar a las fuerzas militares: “Casi todos mis vecinos tuvieron un funeral hoy. Lo que hemos visto ayer es nuevo. Todas las fuerzas policiales –de diferentes unidades- participaron de la represión y matanza. Hasta los policías de tránsito desenvainaron sus armas para dispararnos”.

Una compañera de comité, maestra de secundaria de 32 años, también experimentó “la mano dura golpista”. “Ví cómo abatieron a mi amigo Abdul-Karim. Creo que tenía sesenta años. Lo vi caer a mi lado. No oímos el sonido de una bala pero él se murió enseguida, con un disparo en la cabeza”.

Nuestros amigos sudaneses comentaron también que los militares arrestaron y reprimieron a varios médicos que intentaron salvar las vidas de los heridos, conminándolos a retirarse a sus hogares y abjurar de su juramento hipocrático. Los heridos por inhalar gases lacrimógenos superaron la capacidad de respuesta de los centros de salud.

Las escenas captadas de la represión muestran a una policía más agresiva que en el pasado, lo cual revela que los militares pretenden atrincherarse en el poder. Sin embargo, el vocero del gobierno golpista adujo que sólo reprimen las protestas violentas, y que las pacíficas están permitidas.

La embajadora de Noruega, que junto con el yanqui y el británico formaron una troika para conducir la política de Occidente en Sudán, condenó fuertemente la violencia del nuevo gobierno. “Obstaculizar el acceso a hospitales y discontinuar tratamientos es intolerable e ilegal. Y del mismo modo que hayan clausurado todas las comunicaciones, y desarticulado los piquetes de civiles enardecidos. Convocamos al respeto y protección de los derechos humanos en Sudán” –tuiteó Therese Loken Gheziel.

Burhan formó la semana pasada un nuevo Consejo Soberano, como máxima autoridad transicional, con él como jefe y varios camaradas en puestos claves. Ya ha reemplazado a las figuras prominentes de las Fuerzas por la Libertad y el Cambio, el principal partido político local, con advenedizos de rangos inferiores. Por su parte, el gobierno estadounidense, principal sostén del dictador Bashir, está procurando establecer conversaciones entre las partes en conflicto. Su idea es que repongan como primer ministro a Abdalla Hamdok, quien se halla cumpliendo arresto domiciliario por vagas acusaciones  de corrupción.

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