Alianza guerrillera avanza a la capital de Etiopía

Nueve facciones guerrilleras antigubernamentales de Etiopía han anunciado que han formado una alianza en medio de crecientes temores de que intentarán derrocar al gobierno de Abiy Ahmed en su marcha a la capital, Adis Abeba. La alianza, bautizada “Frente Unido de Fuerzas Federales y Confederales Etíopes”, incluye al Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) y reúne a miembros que previamente tuvieron enfrentamientos étnicos, como el Ejército de Liberación de Oromo (OLA).

“No hay límite para nosotros” declaró Berhane Gebrechristos, un ex ministro de exteriores de Tigray ante un grupo de periodistas convocados en Washington, donde se lanzó la alianza. “Definitivamente tendremos un cambio en Etiopía antes de que implosione todo”.

Entretanto, Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos “abandonar el país lo antes posible, y advirtió que el “ambiente de inseguridad es muy fluido”. El Departamento de Estado destacó que por ahora la gente tiene múltiples opciones para dejar el país en vuelos comerciales.

El gobierno de Etiopía llamó a la alianza “un truco publicitario”, asegurando que algunos de los grupos involucrados “realmente no son organizaciones que tengan alguna tracción”. También aseveró que la vida en la capital transcurría “en completa normalidad”, y rechazó cualquier noción de asedio.

Sin embargo, hay una creciente sensación de ansiedad en Adis Abeba, con gente en pánico comprando alimentos y algunos temerosos de que el TPLF, que fue la fuerza líder en Etiopía hasta 2018, podría retomar el poder en el país. Los tigrayenses que viven en la capital también pueden ser detenidos.

El Frente Unido avisó que se formó para “revertir los dañinos efectos del gobierno de Abiy Ahmed en el pueblo de Etiopía y más allá”. También se conformó “en reconocimiento de la gran necesidad de colaborar y juntar fuerzas hacia una transición segura en el país”

El vocero de Abiy, Billene Seyoum, cuando se le preguntó sobre la nueva alianza gubernamental, se refirió a un comentarió que posteó en Twitter, en el cual defendía el gobierno de Abiy desde que asumió en 2018 luego de una ola de protestas contra su antecesor, del TPLF. Su partido fue reelecto en junio pasado. “La apertura del espacio político hace tres años probó ser una gran oportunidad para que los contendientes arreglen sus diferencias en las urnas”.

La emergencia del Frente Unido es el último desarrollo de una guerra que ya lleva un año, en la que el gobierno etíope y sus aliados han estado a la defensiva desde junio. El fin de semana pasado el TPLF y el OLA dijeron que habían tomado pueblos a 300 kilómetros al norte de Adis.

Esto conminó a Abiy a declarar el estado de emergencia, dos días después de que avisó a los ciudadanos que se procuren armas para defenderse, en un posteo de Facebook que fue removido por la gigantesca red social por “incitar y apoyar la violencia”.

Los otros siete grupos de la alianza son menos conocidos, y su capacidad militar en conjunto es incierta mientras la sangrienta guerra civil continúa desenvolviéndose rabiosamente.

Más de 10.000 etíopes han muerto en el conflicto, que ha visto acusaciones de masacres, violencia sexual y abusos de derechos humanos de ambas partes –aunque la prohibición de Internet y de ciertos medios en Tigray significa que la información sobre las escabrosas escaramuzas está siendo ocultada.

Este año las agencias humanitarias occidentales no han podido operar en la región, con la ONU quejándose de la escasa ayuda que arriba al país. Los líderes tigrayenses acusan al gobierno de intentar hambrear a su población, lo que fue rechazado por las autoridades en Adis.

La alta comisionada de las Naciones Unidas, la chilena Michelle Bachelet, se mostró preocupada por las violaciones a los derechos humanos, los crímenes de guerra y de lesa humanidad perpetrados en esta sufrida nación del Cuerno de Africa. La comisionada dijo que la mayoría de las violaciones que fueron cometidas entre noviembre de 2020 y junio de 2021 fueron perpetradas por fuerzas etíopes y sus aliados eritreos. Pero desde que comenzó la contraofensiva tigrayeña, Bachelet reveló que les llegaron miles de denuncias de abusos de las fuerzas rebeldes.

Países vecinos y occidentales han llamado a un inmediato “cese al fuego”. Anthony Blinken, secretario de estado yanqui, dijo en un tuit: “El conflicto en Etiopía debe finalizar. Las negociaciones de paz deben comenzar de inmediato sin precondiciones para lograr el cese de los combates”.

Senadores estadounidenses impusieron nuevas sanciones económicas a las partes que se hallan en conflicto. “Esta es una crisis regional que requiere una respuesta internacional coordinada e intensa” dijo el senador republicano de Idaho, Jim Risch, coincidiendo con él Jeffrey Feltman, enviado especial al Cuerno de Africa. Feltman se reunió ayer con Moussa Faki, directora de la Comisión de la Unión Africana, el ministro de defensa etíope, el ministro de finanzas y otros funcionarios de menor relevancia. No está claro si Estados Unidos pretende apoyar con armas, y sus típícos ataques letales con drones, a las huestes del acosado Abiy, ganador del premio Nobel más allá de sus actos criminales.

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