Cuadrillas de trabajo

Los coches con carga corren a lo largo de una milla. Y me pregunto qué se dicen el uno al otro cuando se detienen sobre la banquina. Quizá su charla va: Yo vine de Fargo con una carga de trigo a la línea de peligro. Yo vine de Omaha con una carga de espinas cortas y ellas astillaron mis tablas. Yo vine de Detroit pesado con una carga de billetes de cinco. Yo transporté manzanas desde el río Hood el año pasado y este año racimos de bananas desde Florida; ellos me buscan con sandías desde el Mississippi para el año próximo.
Martillos y palas de cuadrillas de trabajo duermen en rincones de tiendas cuando las oscuras estrellas vienen al cielo y los vigilantes nocturnos caminan y miran. Entonces las cabezas de martillo hablan a los mangos, entonces los platillos de las palas conversan, cómo el trabajo del día los cortó y recortó, cómo se balancearon y levantaron todo el día, cómo las manos de las cuadrillas de trabajo olieron esperanza. En la noche de oscuras estrellas, cuando la curva del cielo es un mango, en la noche sobre las banquinas a lo largo de una milla, en la noche donde los martillos y palas duermen en rincones, los vigilantes nocturnos cargan sus pipas con sueños, y a veces dormitan y no les importa nada, y a veces ellos buscan sus cabezas por sentidos, historias, estrellas. El material de ello corre como esto: Hemos venido de un largo camino, tenemos un largo camino para andar, largos descansos y largos, profundos olfateos para nuestros pulmones en el camino. El sueño es una pertenencia de todos, aún si todas las canciones fueran viejas canciones y el corazón cantante se apagara como la linterna de un guardagujas con el aceite ido, aún si nos olvidáramos nuestros nombres y hogares al final quedará el secreto del sueño, el sueño pertenece a todos, el sueño es lo primero, lo último y lo mejor de todo.
Gente cantando, gente con bocas de canto conectando con corazones de canto, gente que debe cantar o morir, gente cuyos corazones de canto se rompen si no hay una boca de canto, ésta es mi gente.
traducción: Hugo Müller

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