Caras de globos

Los globos cuelgan en alambres en los jardines de caléndula. Ellos manchan su amarillo y dorado, ellos hacen malabares con su azul y rojo, ellos flotan sus caras sobre la cara del cielo.

Cientos de comedores de caras de globos se sientan leyendo las listas de comida, preguntando, “¿Qué vamos a comer?” —y los camareros, “¿Han pedido?”, ellas son sesenta caras de globos escudriñando el blanco sobre los esmóquins. Poetas, abogados, publicitarios, contratistas masones, sabelotodos discutiendo “imbéciles educados”, aquí ponen cangrejos en sus caras de globo.

Aquí se sientan las pesadas mujeres de cara de globo elevando langostas carmesí en sus rostros carmesí, langosas de los fondos del mar de Saragossa.
Aquí se sienta un hombre examinando en cruz a una mujer, “¿Dónde estuviste anoche?, ¿qué hiciste con todo tu dinero? ¿Quién está comprando ahora tus zapatos, de cualquier modo?” Así se sientan comiendo pez blanco, dos caras de globo barridas en el viento nocturno de Dios. Y todo el tiempo las manchas de globo en los cables, una pequeña milla de guirnaldas, ellos ejecutan su propio juego de silencio de película amarilla y película dorada, burbuja azul y burbuja roja. El viento atraviesa el pueblo, el viento desde el oeste viene a los bancos de maravillas en cajas en los jardines de Marigold. Polillas nocturnas vuelan y fijan sus pies en las hojas y comen y son vistas por los comedores.

El traje de jazz transpira y los tambores y los saxofones alcanzan los oídos de los comedores. El coro traído de Broadway trabaja ante la diversión y la curvatura de sus hombros, la patada de sus tobillos, alcanza a a los ojos de los comedores.

Aquellas muchachas de Kokomo y Peoria, aquellas muchachas hambrientas, desde que les pagan, dejen que las miremos y escuchemos, dejen que obtengamos sus números.

¿Por qué voy nuevamente hacia los globos de los alambres, algo por nada, mujeres parientes de la media luna, mujeres de sueño?
Y la media luna balanceándose sobre el viento cruzando el pueblo –aquellos dos, la media luna y el viento-, esto será sobre todo, éste será sobre todo.

Comedores, vayan a él, su dinero paga por todo; es un knock-out, un knockout clásico, y el día de paga siempre viene.

traducción: Hugo Müller

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