Vagabundos

Hoy esperé a que pase un tren de carga. Pasaron vagones de ganado con novillos topeteando sus cuernos contra las barras de madera. Y media docena de vagabundos parados sobre amortiguadores entre los coches. Bueno, el ganado es respetable, pensé. Cada novillo tiene su transporte pagado por el ganadero enviándolo al mercado, mientras los vagabundos son infractores de la ley paseando en un tren sin un boleto.

Me hizo recordar a los diez días que pasé en la cárcel del condado de Allegheny, en Pittsburgh. Estuve diez días aún cuando era un veterano de la guerra española-estadounidense. Encerrado en la misma celda conmigo había un hombre viejo, un albañil y un luchador de bebidas alcohólicas. Pero simplemente ocurrió que él, también, era un soldado veterano, y había combatido para preservar la Unión y liberar a los negros. Eramos tres en total, siendo el otro un lituano que se emborrachaba el día de paga en las obras de acero y había peleado con un policía, toda la ropa que tenía era una camisa, pantalones y zapatos, alguien tenía su sombrero y abrigo y el dinero que había dejado cuando se emborrachó.

traducción: Hugo Müller

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