Puertas de molino

Nunca regresarás. Digo adiós cuando te veo yendo en las puertas, las desesperanzadas puertas abiertas que llaman y esperan y te llevan entonces, ¿a cuántos centavos por día?, ¿cuántos centavos por los dedos y ojos durmientes?
Digo adiós porque sé que ellas tocan tus muñecas, en la oscuridad, en el silencio, día a día, y toda tu sangre, gota a gota, y eres viejo antes de haber sido joven.
Nunca regresarás.

traducción: Hugo Müller

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