Paloma enchastrada

Seamos honestos, la dama no fue una ramera hasta que se casó con un abogado corporativo que la recogió de un coro de Ziegfeld. Antes de eso ella jamás había tomado el dinero de nadie y pagaba por sus medias de seda con lo que ganaba cantando y bailando. Ella amaba a un hombre y él amaba a seis mujeres y el juego estaba cambiando sus aspectos, llamando por más y más dinero de masaje y alta moneda para los doctores hermosos.

Ahora ella conduce un auto largo y suspendido por ella misma, lee en el periódico lo que su esposo está haciendo a la comisión de comercio interestatal, requiere un cuerpo más grande año tras año, y se pregunta a veces como un hombre está viniendo junto a seis mujeres.

traducción: Hugo Müller

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