Ovejas

Miles de ovejas, de pies blandos, ovejas de nariz negra, una por una subiendo por la colina y sobre la cerca, una por una con cuatro patas golpeteando una y otra vez, una por una meneando sus cortas colas mientras dan el breve salto y pasan, una por una silenciosamente si no fuera por el multitudinario tamborileo de sus pezuñas mientras se mueven y pasan, miles y miles de ellas en la calina justo después del atardecer, una por una inclinándose en una larga línea pasando por la colina.

Yo soy el dormilón lento de piernas largas y las amo a las ovejas en Persia, California, Argentina, Australia o España, ustedes son los pensamientos que me ayudan cuando yo, el dormilón, apoyo mis manos en los párpados de los niños del mundo a las ocho de cada noche, ustedes, miles y miles de ovejas en una procesión de oscuridad y un eterno multitudinario tamborileo en las montañas con sus pezuñas.

 

traducción: Hugo Müller

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