Gente que debe

He pintado sobre el techo de un rascacielos. He pintado un largo rato y lo llamé el trabajo de un día. La gente pululaba en la esquina y el silbato del policía de tránsito nunca se levantaba toda la tarde. Eran igual que bichos, muchos bichos en su camino, aquella gente en la vereda o en una parada, y el policía del tráfico una mancha azul, una astilla de latón, donde las atractivas negras corrieron a su alrededor y él mantuvo la calle. Pinté un largo rato y lo llamé un trabajo del día.

traducción: Hugo Müller

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