Días de cebolla

La señorita Gabrielle Giovannitti viene por la calle Peoria Street cada mañana a las nueve con leña apilada sobre su cabeza, sus ojos mirando directo hacia adelante para encontrar el camino para sus viejos pies. Su hijastra, la señorita Pietra Giovannitti, cuyo esposo fue muerto en una explosión de un túnel por la negligencia de un compañero sirviente, trabaja diez horas por día, a veces doce, recogiendo cebolllas para Jasper en el camino de Bowmanville. Ella toma un auto de calle a las cinco y media de la mañana.
La señorita Pietra Giovannitti lo hace, y regresa desde lo de Jasper con efectivo por su trabajo del día, entre las nueve y diez de la noche. La semana pasada ella obtuvo ocho centavos por caja, la señorita Pietra Giovannitti, recogiendo cebollas para Jasper, pero esta semana Jasper bajó la paga a seis centavos por caja porque varias mujeres y muchachas estaban respondiendo a los avisos en el Daily News. Jasper pertenece a una iglesia episcopal en Ravenswood y ciertos domingos él disfruta cantando el credo niceno con sus hijas a cada lado juntando sus voces con la suya. Si el predicador repite viejos sermones de un domingo, la mente de Jasper vaga a su granja de 700 acres y cómo puede hacerla producir más eficientemente, y a veces él especula sobre cómo debería redactar un aviso en el Daily News para que traiga más mujeres y muchachas a su granja y reducir los costos operativos. La señorita Pietro Giovannitti está lejos de desesperarse por la vida; su alegría está en un niño que ella sabe que arribará en tres meses. Y ahora mientras éstas son las imágenes por hoy, hay otras imágenes de la gente Giovannitti que podría darles para mañana, y cómo algunos de ellos van al agente del condado en las mañanas de invierno con sus canastas por frijoles y harina de maíz y melaza. Yo escucho a los compañeros diciendo que aquí hay buen material para una novela o podría arreglarse en una buena obra de teatro. Yo digo que no hay un dramaturgo viviente que pueda poner a la vieja señorita Gabrielle Giovannitti en una obra con aquella leña apilada sobre su cabeza viniendo por la calle Peoria a las nueve de la mañana.

 

traducción: Hugo Müller

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