Caminos de río

Dejen que los cuervos vayan arrojando sus graznidos. Ellos han estado nadando en medianoches de minas de carbón en algún lugar. Dejen que arrojen sus graznidos. Dejen que el pájaro carpintero tamborilee en un tronco de nogal. El ha estado nadando en piscinas rojas y azules en algún lugar por cientos de años, y el azul se ha ido a sus alas y el rojo se ha ido a su cabeza. Dejen que su cabeza roja tamborilee.

Dejen que las oscuras piscinas mantengan a las aves en un espejo. Y si la piscina desea, dejen que tiemblen al borrón de varias alas, viejas nadadoras de viejos lugares.

Dejen que el ala roja trace una línea de vermellón en las líneas de madera verde. Y la niebla a lo largo del río fije su púrpura en las líneas del chal de una mujer sobre sus perezosos hombros.

traducción: Hugo Müller

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