Niño de los romanos

El extraño de la pala se sienta junto a las vías comiendo un almuerzo de pan y mortadela. Un tren gira a su lado, y hombres y mujeres en mesas vivas con rosas rojas y junquillos amarillos, comen filetes con salsa marrón, frutillas y crema, canutillos y café. El extraño de la pala finaliza el pan seco y la mortadela, se lava con un cazo del chico del agua, y regresa a la segunda mitad de su jornada de diez horas, manteniendo el lecho de las vías, así las rosas y junquillos sacuden duramente a todo en los jarrones de cristal tallado, firmes y esbeltos sobre las mesas del salón comedor.

traducción: Hugo Müller

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