Mamie

Mamie golpeó su cabeza contra las barras de una pequeña ciudad de Indiana y soñó con un romance y grandes cosas afuera en algún lugar, por el camino que recorren las vías de los trenes. Ella podía ver el humo de las máquinas perderse abajo, donde las franjas de acero brillan al sol, y cuando llegaron los diarios en el correo matutino ella sabía que había una gran Chicago lejos, hacia donde corrían todos los trenes. Ella se cansó de la peluquería de niños y la charla de la oficina de correo, y los chismes de la iglesia y las viejas piezas que la banda ejecutaba el cuatro de julio y el día de decoración, y suspiró ante su destino y golpeó su cabeza contra las barras y se iba a matar cuando le vino el pensamiento de que si se iba a morir más bien debía morir luchando por algún romance entre las calles de Chicago. Tenía un trabajo ahora por seis dólares a la semana en el sótano de la tienda Boston, e incluso ahora ella golpea su cabeza contra las barras en el mismo viejo modo y se pregunta si hay un lugar más grande que las vías que corren y se van de Chicago, donde quizá hay romance y grandes cosas y sueños reales que nunca se golpean.

 

traducción: Hugo Müller

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