Entrevista a ex presidente haitiano Jean Bertrand Aristide

El ex presidente haitiano, de sólida formación salesiana, supo ser dos veces presidente de la nación más pobre del continente, y a pesar de pregonar la teología de la liberación, y de ser un defensor valiente y elocuente de los oprimidos de su país, no pudo gobernar ante fuerzas golpistas duvelerianas, apoyadas financiera y militarmente por Estados Unidos, que boicotearon todos sus programas de reforma agraria. A sus 68 años, el heredero de los héroes de la independencia haitiana –a nivel moral y discursivo- luce enteco y tímido, expresando siempre sus palabras con una dulzura sobrecogedora y bondadosa intención. A pesar de las desgracias y calamidades cotidianas que afronta su pueblo, cree aún que hay una salida, que la revolución es posible, y que el capitalismo es una infamia grotesca, al igual que el imperialismo, que ahora “tiene cercada mediáticamente a Cuba”, haciendo sus torpes maniobras contrarrevolucionarias. Recuperado en la isla heroica de su afección por Covid-19, habiéndose vacunado con cuatro “abdalas”, Aristide nos atendió por Zoom y luego a de agradecer a Dios estos tiempos apocalípticos que nos toca atestiguar, procedimos a empezar el reportaje.

MR: ¿Cómo ve los acontecimientos luego del asesinato del presidente Moise?

JBA: Podemos esquivar el abismo si Estados Unidos retira todas sus tropas y personal del país. Y arreglar nuestros asuntos sin que la OEA ni ninguna nación extranjera imponga candidatos o presidentes provisionales. Moise ya era una farsa, el “son of a bitch” que les convenía a los estadounidenses. Su gobierno fue pésimo y se comportó como un empresario ricachón impune. Fijate que a pesar de ser el principal productor de bananas del país, en su período no pudimos exportar una puta banana por los problemas burocráticos de la aduana. Fue un títere más de Washington que se ofreció a los actos y capitulaciones más cipayos y abyectos. Al principio sospeché del autoproclamado primer ministro Claude Joseph. El tiene matones que hacen crímenes vudú que se consumen mucho aquí. Y la muerte de Moise tuvo detalles escatológicos horrendos. Las religiones zombies y ardientes son una plaga en nuestro país, y yo pude hacer muy poco por eliminarlas como creyente en Cristo. Por supuesto hubo complicidad del séquito de esbirros y mercenarios del difunto, y el rol de los colombianos quedó medio raro, ya que su familia sobreviviente declaró que los colombianos les salvaron la vida. Es raro… ¿no?

MR: (Decidimos no responder porque era muy atrapante el relato y el ritmo de las visiones del noble sacerdote)

JBA: Cuestión que hay muchas internas policiales y militares. Las élites están desesperadas cuando surge alguna posibilidad de elecciones libres y transparentes como las que gané yo, dicho con modestia. Es muy fácil vencer a candidatos truculentos, con pasados turbios y permanentemente envueltos en casos de corrupción. Moise, por supuesto, se quería perpetuar, y por eso designó al que pusieron ahora, Ariel Henry, que tiene apellido de futbolista y es neurocirujano, con el que están chochos la OEA y Estados Unidos, pues trabajó con ellos junto a Martelly, otro empresario de nula vocación nacional que llegó a presidente como títere de los Estados Unidos. El se formó con paramilitares y participó de sesiones de tortura a simpatizantes de Fanmi Lavalas, partido de la izquierda que busca justicia y una nueva independencia, que corte las cadenas de los esclavistas y las ayudas humanitarias de la comunidad internacional, que vinieron en forma de militares violadores y abusadores de niños, narcotraficantes de opiáceos y armamento de guerra, mercenarios de diversas nacionalidades y algún que otro bidón polvoriento de agua potable.

MR: Las perspectivas no serían alentadoras entonces, al menos en el corto plazo, con este Henry al frente de la reconstrucción de la nación, y de detener la caída a un abismo dantesco de hambre, enfermedad, muerte y locura…

JBA: Al principio te di la clave. Se tiene que ir Estados Unidos, tiene que cambiar las políticas Biden. No puede continuar con la doctrina Monroe reinstalada por Trump. Es una aberración que va a generar conflictos en toda América Latina. Nosotros acá vamos a seguir trabajando para todos los haitianos puedan comer y retomar sus actividades en un clima menos tenso, sin tantas bandas paramilitares o pandillas rondando las calles para asaltar y vejar. Yo los invito a ir a las iglesias y que busquen pacíficamente una espiritualidad que los conducirá a una sana rebeldía y resistencia ante el aberrante imperialismo y neocolonialismo que estamos padeciendo.

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