A ciertos jornaleros

Enterradores, conductores de coches fúnebres, cavadores de tumbas, les hablo a ustedes como uno que no teme a su negocio. Ustedes manejan polvo yendo a un largo país, ustedes saben que el secreto detrás de su trabajo es el mismo, ya sea que ustedes bajen el ataúd con maquinaria moderna, automática, bien aceitada o sin ruido, o ya el cuerpo yazca adentro por manos desnudas y luego sea cubierto por las palas. Su trabajo del día es hecho con risa muchos días del año, y ustedes se ganan un sustento por aquellos que hoy dicen adiós en delgados suspiros.

traducción: Hugo Müller

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