Asesinos

Te estoy cantando a tí, suave como habla un hombre con un niño muerto, duro como un hombre esposado, mantenido donde no se puede mover: bajo el sol hay dieciseis millones de hombres, elegidos por dientes brillantes, ojos agudos, piernas duras, y una corriente de cálida sangre joven en sus muñecas.

Y un jugo rojo corre sobre el pasto verde, y un jugo rojo empapa el suelo oscuro. Y dieciseis millones de hombres están matando… y matando y matando.
No los olvido día y noche: ellos golpean en mi cabeza para su recuerdo, ellos golpean en mi corazón y yo les lloro de vuelta, a sus hogares y mujeres, sueños y juegos.
Me despierto en la noche y huelo las trincheras, y escucho la baja agitación de los durmientes en líneas, dieciseis millones de durmientes y pelotones en la oscuridad: algunos de ellos largos durmientes para siempre, algunos de ellos tambaleándose al sueño del mañana para siempre, fijados en el arrastre del desamor del mundo, comiendo y bebiendo, trabajando… en el largo empleo de matar. Dieciseis millones de hombres.

 

traducción: Hugo Müller

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