Poeta de Chicago

Saludé a un nadie. Lo vi en un espejo. El sonrió, lo mismo hice yo. El arrugó la piel de su frente, frunciendo el cejo, lo mismo hice yo. Todo lo que hacía yo lo hacía él. Yo dije “hola, te conozco”, y era un mentiroso al decir esto.

Ah, esto, ¡el hombre del espejo! Mentiroso, loco, soñador, actor, soldado, polvoriento bebedor de polvo, ¡ah!, él se irá conmigo por la oscura escalera donde nadie está mirando, cuando todos se hayan ido.

El agerra su codo al mío, yo pierdo todo, pero no a él.

 

traducción: Hugo Müller

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