Máscara azteca

Quise el rostro de un hombre mirando en la quijada y garganta de la vida con algo orgulloso en su rostro, tan orgulloso que ningún golpe en la pera, ningún trago de la garganta lo dejara al fin con ninguna otra cosa que la vieja orgullosa mirada: aún al final, arrojado al polvo, perdido entre las cenizas gastadas, este rostro, los hombres dirían, es un destello, está dispuesto en huesos tomados de las costillas de la tierra,  preparado para los martillos de los cambiantes, cambiantes años, preparado para los durmientes, durmientes años de silencio. Preparado para el polvo, el fuego y el viento. Quise este rostro y lo vi hoy en una máscara azteca.

Un grito de la tormenta y la oscuridad, un alarido rojo y una oración púrpura, una figura golpeada de cenizas esperando la sonrisa o la noche, algo o nada, con la boca orgullosa, los ojos de jugador orgullosos.

 

traducción: Hugo Müller

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