Lenguajes

No hay manijas sobre un lenguaje desde los cuales los hombres puedan sostenerse de él, y marcarlo con señales de su remembranza. Es un río, este lenguaje, una vez cada mil años abriendo un nuevo curso, cambiando su camino al océano. Son los efluvios de la montaña moviéndose a los valles y de nación a nación cruzando las fronteras y mezclándose. Los lenguajes mueren como ríos. Palabras envueltas en tu lengua hoy y rotas en figura de pensamiento entre tus dientes y labios hablando ahora y hoy serán jeroglíficos evanescentes dentro de diez mil años. Canta, y cantando, recuerda que tu canción muere y cambia, y que mañana no habrá aquí más que viento soplando desde hace diez mil años.

 

traducción: Hugo Müller

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