Fuerzas rebeldes capturan capital de Tigray

El gobierno interino de la convulsionada región de Tigray, en Etiopía, huyó de sus puestos cuando los rebeldes tomaron la capital, dándole un giro dramático a un prolongado conflicto que ya costó miles de muertos y matanzas espeluznantes. “Mekelle, la capital de Tigray, está bajo nuestro control” nos aseguró Getachew Reda, vocero del FLPT (Frente de Liberación del Pueblo de Tigray) usando su moderno teléfono satelital.

Tropas federales habían invadido Tigray a fines del año pasado para deponer al partido gobernante luego de que sus combatientes ejecutaran efectivos ataques a bases militares. El partido fue expulsado a las seis semanas y el conflicto se convirtió en una guerra de guerrillas que ha disparado una crisis humanitaria, de las miles y continuas que atraviesa el país del cuerno de Africa. La ONU ha estimado que 350.000 personas están en riesgo de fenecer de hambrunas.

Los rebeldes lanzaron una ofensiva la semana pasada, coincidiendo con las elecciones, y rodearon la capital desde distintas direcciones, obligando a los funcionarios gubernamentales a huir disfrazados de hambrientos. “Se fueron todos. Los últimos partieron este mediodía. La región ha quedado acéfala” –dijo un alcalde local a la prensa europea. Un activista de una ONG lo confirmó. “Huyeron como ratas por tirante”. Ambos informantes prefirieron conservar su anonimato.

Varios testigos dijeron que la policía y los soldados también abandonaron Mekelle, y que se escucharon disparos de armas de fuego festejando la estampida de los federales.

“Por la forma en que ha reaccionado la comunidad, parece que las tropas se han retirado de aquí” –aseguró la militante onegeísta.

Llamamos al cuestionado primer ministro etíope, Abiy Ahmed, pero no quiso hacer comentarios. Poco después, el gobierno etíope declaró un cese del fuego inmediato y unilateral. Puntualmente, la declaración del gobierno dice: “Esto permitirá a los campesinos trabajar sus tierras, a los grupos operar sin movimientos militares alrededor y comprometernos con los restos del partido gobernante en Tigray que buscan la paz. Continuarán los esfuerzos para enjuiciar a los líderes tigrayenses que cometieron crímenes de lesa humanidad”.

El gobierno aclaró que el cese del fuego durará hasta el final de la crucial temporada de siembra en Tigray, en septiembre. El gobierno instó a todas las autoridades federales y regionales a respetar el cese del fuego. Lástima que quedaron muy pocos habitantes y campesinos en Tigray para realizar las labores de la tierra, que quedó más arrasada y seca que la garganta de un fumador empedernido.

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