Esperando

Hoy dejaré que el viejo bote se pare donde viene la barrida de la corriente de la bahía hacia el pulso de lo lejano, en un firme y profundo balanceo. Y descansaré y soñaré y me sentaré en el muelle observando el mundo ir y tomaré mi paga por los varios y duros días idos que recuerdo.
Eligiré qué nubes me gustan entre las grandes y blancas flotas que vagan por el azul mientras yazgo de espaldas o haraganeo en la barandilla. Y escucharé mientras los vientos que viran me besarán y envolverán, y pondrán en mi semblante un toque de la grandiosa voluntad del mundo.
El rompimiento del día escuchará el corazón del latido del bote, palpitación de máquina y juego de pistón en el temblor y salto ante el llamado de la vida. Mañana nos moveremos en las brechas y alturas de lechos cambiantes de mares desnivelados y ningún hombre podrá detenernos, y ningún hombre nos seguirá, porque es nuestra la búsqueda de una orilla desconocida, y somos fornidos y vigorosos y gritamos alegres.

 

traducción: Hugo Müller

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