Azteca

Tú vienes de los aztecas, con un cobre en tus antebrazos, más aleonado que un atardecer diciendo adiós a un río parejo.

Y yo dije, tú recuerdas, aquellos, tus antebrazos eran más finos que los bronces y tú estabas complacido. Fueron lágrimas, y un camino al oeste y un ir a casa cuando pregunté por qué había cicatrices de oro usado donde el anillo de un hombre fue fijado una vez en tu tercer dedo. Y te llamo a que regreses antes de que los días sean más largos.

 

traducción: Hugo Müller

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