Anna Imroth

Las manos en cruz sobre el pecho, aquí, así. Junta los pies un poco más, así. Y llama al vagón para que venga y llevarla a casa. Su madre llorará algo y lo mismo sus hermanas y hermanos. Pero todos los otros bajaron y están seguros y ésta es la única de la fábrica de chicas que no fue afortunada en hacer el salto cuando irrumpió el fuego. Es la mano de Dios y la falta de salidas de emergencia.

 

traducción: Hugo Müller

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