Posicionamientos contrapuestos en el mundo árabe ante bombardeos israelíes en Gaza

Mientras Israel arrecia sus ataques por aire, tierra, mar e Internet sobre Gaza a una escala de “guerra total”, se está librando una nueva batalla en la narrativa de cómo han reaccionado los países árabes. Por primera vez, en todo el vasto historial de criminales ataques israelíes al pueblo palestino, la unidad regional sobre a quién culpar y qué debe hacerse para detener la matanza se ha astillado.

Mientras algunos países con mayorías islámicas, como Turquía e Irán, han acusado a Israel de promover su “movida” criminal en la mezquita de al-Aqsa y cometer atrocidades en Gaza, otros países que habían coincidido con esta mirada del conflicto en ataques salvajes e indiscriminados precedentes, en esta oportunidad se han mostrado más timoratos para condenar los ataques israelíes.

El mutismo ha sido liderado por los estados que han hecho recientes tratados de paz con Israel, en la última etapa de la administración Trump, y que se apoyan en los llamados “acuerdos del siglo”, o “acuerdos de Abraham”, una juntada de gerontes genocidas que se arrogan la representación de sus pueblos para acordar una paces vomitivas. Los Emiratos Arabes Unidos, Bahrein, Marruecos y Sudán son los países que han “normalizado” sus lazos con Israel, y ahora deben afrontar la indignación y la cólera de sus ciudadanos, que todos los días se reúnen para abominar la violencia israelí.

Estudiosos y analistas del conflicto entre Israel y el pueblo palestino advierten que no se ha emitido la menor crítica al genocida Netanyahu desde las delegaciones diplomáticas de los mencionados países.

“Es extraordinario, a los jeques lo único que les importa son las armas de Estados Unidos para contrarrestar el poderío de Irán, Turquía y los Hermanos Musulmanes” –dijo el director de la Oficina de Asuntos Israelíes-Palestinos de Jordania. “De hecho, hay un montón de margen para hacer declaraciones a favor de los derechos de los palestinos, sin necesidad de apoyar a Hamas. Pero no se oyó ni una palabra de los voceros de sus aparatos gubernamentales”. Muy por el contrario, los medios de comunicación estatales de los mencionados países (y de Kuwait y Arabia Saudita, cuyo líder Bin Salman es adepto a cortar a periodistas críticos en pedacitos, y tiene una sólida amistad con el mandamás israelí) durante el fin de semana divulgaron en sus redes sociales el hashtag “Palestina no es mi causa”. Pero esta estrategia hizo escasa mella ante las miles de cuentas de Twitter desde Gaza y Jerusalem Oriental que reprodujeron escenas de bombardeos y los estragos ocasionados por los colonos y soldados israelíes.

“Estos gobiernos están contrariando a las mayorías en sus países, donde cala con hondura un odio pertinaz a Israel y su sostenido ejercicio del terrorismo de estado” opinó el investigador Mohamed Abedul, quien agregó: “Están sosteniendo posturas indefendibles, que jamás tuvieron en sus trayectorias políticas. Hoy se los ve como traidores que trabajan para beneficio de Israel y Estados Unidos. Su reputación ha quedado muy manchada”.

De uno u otro modo, la evolución de los acontecimientos les está jugando en contra. Están mucho más vívidos y lacerantes los crímines israelíes que los del nazismo. Ya hay una “opinión pública mundial progre” de que llegó la hora de parar el genocidio perpetrado durante las interminables presidencias de Bibi Netanyahu. No hay equilibrio entre las fuerzas contendientes y la destrucción bélica acometida por Israel es una demostración de que la pospandemia será tan horrible como la prepandemia y la pandemia para los palestinos. Eso, mientras el mundo continúe desoyendo las alarmadas advertencias de los líderes que sí se atreven a denunciar las matanzas israelíes, aunque eso no contribuya un ápice a horadar su impunidad completa.

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