Himno a Lucifer

Escucha, si ni bien ni el mal, ¿qué propósito ha actuado? Sin su clímax, la muerte, ¿qué sabor tendría la vida? Una máquina impecable, exacta, él camina un camino inane y sin rumbo para saciar brutos apetitos, su solo contento, ¡cuán tedioso era para él ajustarse a comprenderse a sí mismo! Más, éste, nuestro noble elemento del fuego en naturaleza, amor en espíritu, la vida sin reconocimiento no tiene resorte, eje ni fin.

Su cuerpo, un sangriento rubí radiante con noble pasión, Lucifer de alma de sol, barrido a través del colosal amanecer, inclinado rápido sobre el perímetro imbécil del Edén. El no maldijo a ninguna entidad con cada maldición, y condimentó con pena la sombría alma del sentido, respiró vida en el estéril universo, con amor y conocimiento condujo afuera la inocencia, la clave de la alegría es la desobediencia
traducción: Hugo Müller

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *