Buh a Buda

Entonces son dieciocho años, Helena, ¡desde que nos conocimos! Una estación tan querida, ni tú ni yo olvidamos, las frescas caras jóvenes que una vez se unieron en el más feroz amanecer de amor.

Vagamos aquí y allá, quienes no sabíamos cómo cortejar, hace aquellos dieciocho años, cariño, cuando tú y yo intercambiamos altos votos en la visión del cielo, que apenas sobrevivieron a una noche de verano.
¿Qué azote hirió desde las estrellas, qué locura desde la luna? Aquella noche rompimos las barreras, era la quintaesencia de junio, cuando tú y yo bajo los árboles permutamos nuestras atrevidas virginidades.
¿Dieciocho años, meses u horas? ¡El tiempo es el juego de un tirano! ¡Eternas son las  flores! Nosotros sólo somos un muchacho y una muchacha aún, desde que el amor nos saltó rápido aquella noche, ¡como si nunca hubiera dejado la luz!
Pero más feroz desde el sur aún tu cruel cabello flamea, y la boca troyana de Helena, aún no tan madura y rara como la de Helena, ni el amor ni la juventud salta así con lujuria o estremecimientos de verdad.
Helena, aún sostenemos la carne más firme, aún mezclamos el pelo negro con pelo dorado. La vida sólo ha servido para arreglar nuestros corazones, el amor permanece sobre la lengua, y quien ama una vez simpre es joven.
Las estrellas aún son las mismas, la luna cambiante permanece, ven sin miedo o vergüenza ¡y lleva mi boca a la tuya! La juventud fracasa, no importa cuán dispuesta esté la carne, la masculinidad y femineidad alcanzan.
La vida es una cuerda de perlas y tú la primera que he tocado. Tú dejaste, ¡primera flor de muchachas!, la vida lírica en mi lengua, una danza infatigable, ¡un romance incansable!

Rubor de amanecer de amor, retoño brillante que floreció para mi deleite, primera floración de mi sangre, ¡arde en aquella sangre esta noche! Helena, Helena, ferozmente carne, tu carne vuela ferviente a mi carne.
¿Qué sabio se atreve a impugnar la inmortalidad del hombre? Nuestra cabeza de dios nada, inmune desde la muerte y el destino. ¡Ignorada en la corriente la burbuja de aquellos cortos dieciocho años de amor pasados!
Tiempo, yo abrazo todo el tiempo mientras mi brazo llama a tu cintura. Espacio, tu sobrepasas, sublime, mientras, tomándome, probamos omnipotencia, sentido asesinando a sentido, alma asesinando a alma, omnisciencia.
traducción: Hugo Müller

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