Víctima de su escepticismo, presidente tanzano Magufuli contrae un rabioso Covid-19

Estábamos tranquilos en la Redacción de Maldita Realidad, viendo aproximarse un tibio otoño que acompañará en Argentina armoniosamente el ejercicio de la primera magistratura, a cargo del rey de la tibieza. En nuestra máquina expendedora de noticias, la estupidez y sinrazón de los cables irritaban a los periodistas de guardia. Hasta que arribó un informe reportando que John Magufuli, presidente de Tanzania, se halla en un hospital gravemente enfermo de Covid-19, en un país que no tomó medida alguna para contener al nuevo “corona”.

De inmediato llamé por teléfono a nuestro corresponsal en Tanzania, el líder opositor Tundu Lissu, quien nos comentó que Magufuli no apareció en público en las últimas dos semanas, y que se enteró que el presidente está siendo tratado en un hospital en India, previa escala en Kenya.

“Nunca se lo vió con barbijo, fue a reuniones y fiestas clandestinas sin tomar la menor precaución ni percatarse que hay millones de personas muriendo en el mundo por este virus” aseveró Lissu. “El tipo reiteradamente abominó de la medicina moderna, científica, el confió en sus oraciones y en brebajes con hierbas nativas de dudosos atributos”.

Las autoridades en Tanzania, un país de 60 millones de habitantes, se han negado a registrar los casos de Covid-19, mientras Magufuli alardeaba que el país había derrotado al virus. En julio de 2020 declamó: “Nuestros enemigros dirán un montón de sandeces, pero nosotros aquí en Tanzania estamos seguros. Pusimos a Dios primero, y Dios nos escuchará” alentó a los ciudadanos a seguir trabajando y asistir a la iglesia.

La semana pasada, la igesia católica de Tanzania publicó una carta le mandó una carta a Francisco donde decía que 60 monjas y 25 curas murieron en los últimos dos meses con síntomas de coronavirus. Y que se estaban quedando sin monaguillos. El secretario de la Conferencia Episcopal Tanzana, Charles Kitima, declaró: “La gente no se testea. Eso es un gran problema. La iglesia tiene 500 centros de salud en todo el país pero no nos permiten testear, y no tenemos el equipamiento para hacerlo, y mucho menos vacunar. Yo le advertí a nuestros fieles que tomen precauciones”.

Seif Sharif Hamad, el vicepresidente de la semi-autónoma Zanzíbar, y jefe del partido Alianza por la Transparencia y el Cambio, murió el mes pasado de coronavirus. Magufuli dijo que recibió la noticia de su muerte con un “profundo shock”, aunque desconoció su causa. Zanzíbar mantuvo un duelo nacional por una semana. .

Los curanderos del equipo de Magufuli intentaron promover distintas curas milagrosas contra el Covid-19, incluido un brebaje herbal recomendado por el presidente de Madagascar durante los primeros meses de la pandemia. La ministra de salud Dorothy Gwajima instó a los ciudadanos a preparar batidos que incluyeran jengibre, cebolla, limón y pimienta, asegurando que eso ayudaba a espantar el coronavirus. El animismo de algunos técnicos del ministerio de salud también formó parte de la campaña del gobierno tanzano, asegurando que mientras se cumplieran en forma obediente los ritos requeridos por los dioses de la selva y la negritud, con los cuerpos poseídos por un frenesí místico, nada podía afectar la robusta salud del pueblo tanzano. El arsenal de remedios propuestos se completó con un vaporizador nasal compuesto de coca y adrenalina.

Magufuli cuestionó la finalidad de los testeos, diciendo que una cabra y una papaya habían testeado positivo. Dijo que las vacunas eran innecesarias y que los tanzanos no debían ser usados como “cerdos de guinea”.

En octubre pasado dijo: “Si el hombre blanco fuese capaz de venir con vacunaciones, hubiese hallado vacunas para el sida, el cáncer y el ébola también”. Magufuli fue reelecto una semana después, en una reñida elección lamentada por los canallas líderes occidentales.

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